Saisho no negai o koete

  


Más Allá del Primer Deseo

TRAMA: 

El año es 2030, en un mundo que, a simple vista, no parece distinto al nuestro. Tecnología avanzada, sociedades conectadas y conflictos que aún no encuentran resolución. Sin embargo, algo extraordinario acontece un 25 de diciembre, un día que debería estar destinado a la celebración y la calma.

Esa mañana, el cielo adquiere una tonalidad nunca antes vista, como si una consciencia superior tratara de manifestarse a través de él. Y entonces, sucede lo impensable: una voz, resonando en todos los rincones del mundo, habla directamente a la humanidad. No era una voz humana, sino algo más profundo, algo que parecía brotar desde el interior de cada mente:

“Desde este instante, cada ser humano podrá pedir un único deseo. Su intensidad, alcance y dificultad determinarán cuánto de ese deseo se hará realidad. Sin embargo, si alguien osa pedir un segundo deseo, este no vendrá de mí. El segundo deseo tendrá otro origen, uno que no ofrece regalos sin precio. Desde el abismo, responderá con trampas y sombras.”

El mundo entero se detiene. Los relojes parecieron detenerse, las respiraciones se sincronizaron, y por un breve momento, la humanidad dejó de ser un conjunto de individuos para convertirse en una única conciencia. En cuestión de horas, los deseos comienzan a transformar la realidad. Algunos piden riquezas inimaginables, otros, poder, salud o amor. Pero los efectos no siempre son exactos. Las riquezas pueden atraer envidias, el poder puede desatar guerras, y el amor puede ser efímero. La humanidad pronto descubre que cada deseo tiene un costo oculto.

Y entonces, llegan los segundos deseos.

Estos no son concedidos por la voz celestial, sino por una fuerza oscura y manipuladora. Los segundos deseos se cumplen, pero siempre con un precio terrible. Una madre que pide revivir a su hijo perdido lo ve regresar, pero convertido en algo monstruoso. Un hombre que anhela inmortalidad descubre que no puede morir, pero tampoco sanar de sus heridas. El infierno ha puesto sus reglas.

Mientras el mundo oscila entre el caos y la mejora, personas emergen con ideologías opuestas. Uno de ellos será un joven visionario, Kael Cioran, quien cree que la humanidad puede alcanzar la paz absoluta eliminando la posibilidad de que los humanos elijan el mal. Para él, la libertad humana es el origen del caos y el sufrimiento. Kael Cioran considera que un mundo perfecto solo es posible si la humanidad está forzada a ser buena, privándola de la capacidad de dañar o tomar decisiones egoístas. Su filosofía no parte del principio de que el fin justifica los medios; en su visión, el fin —un mundo sin maldad— es tan noble y necesario que los medios son irrelevantes. La libertad, para él, no es un derecho, sino una amenaza.

En el lado opuesto, un grupo de amigos, liderados por un chico llamado Adam Drawde , lucha por preservar la humanidad en su imperfección. Adam Drawde comprende que los errores y los deseos, por peligrosos que sean, son lo que define a las personas. Su objetivo no es destruir el sistema de deseos, sino aprender a convivir con él, educando a las personas para que comprendan las consecuencias de sus elecciones.

El conflicto entre ambos grupos escala cuando Kael Cioran utiliza su deseo para hacerse un “ángel”  y comenzar su cruzada por la “purificación” del mundo. Adam Drawde y su grupo deben enfrentarse no solo a él, sino también a sus propias dudas y tentaciones. Cada uno de ellos guarda un deseo no expresado, y el temor al segundo deseo se convierte en su mayor enemigo.

En este mundo donde todo puede ser concedido, pero nada es gratis, los personajes deben decidir qué significa realmente desear algo y qué están dispuestos a sacrificar por ello.

El destino de la humanidad será decidido entre la esperanza de un futuro equilibrado y la devastación de una paz forzada. Solo queda una pregunta: ¿cómo se redefine la humanidad cuando los deseos ya son realidad?



CAPÍTULOS

Presente y recuerdos.........................................

Un dia inesperado:..........................................

Caos y cambio:..........................................

:..........................................


















CAPÍTULO I

Recuerdos y Presente

Siempre he pensado que mirar al pasado es como intentar atrapar el viento: inutil y agotador. Pero esta mañana, en un mercado navideño lleno de risas y luces parpadeantes, mi mente insiste en viajar a esos momentos que, de alguna forma, me han hecho quien soy.

Este lugar está lleno de vida, con risas y conversaciones flotando en el aire, pero yo me siento en mi propia burbuja. A mi alrededor, los árboles se mecen con el viento suave, y las voces de las personas son un eco lejano que apenas noto. Es un día como cualquier otro, pero hay algo en el ambiente, una sensación de anticipación que no puedo sacudirme.

Estoy en mi cuarto año en la carrera de ingeniería, una carrera que nunca elegí por gloria ni ambición. Es más como un contrato silencioso con mi curiosidad y un sentido de responsabilidad que ni yo entiendo del todo. Me va bien, aunque a veces siento que camino en piloto automático, siempre al borde de preguntar si estoy en el lugar correcto.

Los pasillos de la universidad, con sus carteles de eventos y conferencias, son un recordatorio constante de las expectativas que recaen sobre nosotros. Pero no me siento abrumado por ellas. Siempre he aceptado los desafíos como una parte inevitable de la vida. Desde niño, he cuestionado las cosas. No me conformo con respuestas simples, y eso me ha llevado a desarrollar una forma de pensar que muchos podrían considerar poco convencional.

Sin embargo, no todo en mi vida gira en torno a la ingeniería. Mi familia es muy unida, siempre me enseñaron valores y costumbres que sigo y debo seguir, mis mejores amigos son una parte esencial de mi día a día, Karl con su capacidad de afrontar problemas. A veces me pregunto si alguna vez duda de algo, porque siempre parece tan seguro de sí mismo o Leopold siempre tan bondadoso y su carisma innato, siempre se anda inventando una nueva broma. Luego está Val Lucy, quien tiene una forma de entenderme que me desconcierta. 

Regresando a casa me propuse a pensar en algo: “¿Cuál es el recuerdo más antiguo que tengo?”

Recuerdo mis primeros días en la escuela primaria. Mi maestra, la señora Klein, siempre vestía de forma impecable, con un porte tan rígido que parecía sacado de un manual de educación prusiana. Pero su severidad contrastaba con la dulzura de cómo enseñaba. Fue ella quien me hizo leer mi primer libro, una historia sobre un niño curioso que nunca dejaba de hacer preguntas y encontraba las respuestas en las estrellas. Creo que esa fue la primera vez que sentí una gran curiosidad por lo fantasioso, que tal si yo también podría hacer lo mismo así que me quedé observando la noche ese mismo día. 

Más adelante en la secundaria,  ya tengo una memoria concreta a la vez que las cosas se volvieron más serias. Los días de correr tras conejos habían quedado atrás, reemplazados por largas tardes de estudiar matemáticas y física. Pero incluso entonces, encontré momentos que definieron quién soy. Un día, nuestro docente de filosofia organizó un debate, discutimos sobre el tema tan famoso de apoyar o estar en contra sobre la legalidad del aborto. No recuerdo qué argumentos dije pero al llegar a casa vinieron ideas en mi mente sobre lo que pude haber dicho y los errores que cometí, también me di cuenta que en sí, lo más importante no era “ganar el debate”.

Con Karl, Leopold y Val, la vida siempre fue menos solitaria. Nos conocimos desde muy pequeños. No puedo recordar con precisión cómo empezó nuestra amistad, pero sí recuerdo que siempre parecíamos encontrarnos en el centro de algún pequeño caos infantil.

Karl aprendió el lenguaje en tiempo record. Constantemente, investigaba y observaba para recibir aprendizaje nuevo incluso a esa edad. Era nuestro estratega y siempre encontraba la manera de proyectar sus ideas, ya fuera organizando nuestros juegos o planeando cómo "escapar" del aula durante la hora del almuerzo sin que la maestra se diera cuenta, para irnos a un pasaje que parecía misterioso para nosotros.

Leopold, en cambio, era el alma del grupo. Siempre sabía cómo sacarnos una sonrisa, incluso en los días más lluviosos encontraba la forma de hacernos sentir calor. Recuerdo una vez, en tercero de primaria, cuando nuestra profesora anunció un examen sorpresa y él respondió: “Pues ya no es sorpresa profesora” y el salón entero se rió.

Y luego estaba Val. Desde el principio ella era rápida para entender las cosas, no solo en términos académicos, sino también en lo que respecta a las personas. Creo que como a la edad de 7 años tuve un accidente mientras practicamos deportes. No me preguntó qué me pasaba, ni intentó consolarme con palabras vacías. Simplemente se sentó a mi lado, en silencio, y eso fue suficiente, porque no quería que me viera llorar.

Pero mientras pienso en esos días, hay algo más que empieza a tomar forma en mi mente. Siempre hubo momentos que no podía explicar, pequeñas acciones o decisiones que parecían fuera de lugar para un niño de mi edad. Hice locuras que me cuesta creer, prefiero pensar que nunca paso, cómo quedarme hasta muy noche y pensativo en el techo de mi casa o el día que empecé a pensar que tenía “2 conciencias” en mi cerebro.

No es que me creyera especial en aquel entonces. De hecho, nunca pensé mucho en estas cosas. Pero ahora, mirando hacia atrás, no puedo evitar preguntarme si siempre hubo algo diferente en mí. No una diferencia obvia, ni algo que los demás pudieran señalar, sino una especie de consciencia, como si entendiera el mundo de una manera que aún no era capaz de expresar con palabras.

Quizá por eso siempre sentí una especie de distancia, incluso con mis amigos más cercanos Karl y Leopold. No porque ellos no me entendieran, sino porque yo mismo no entendía del todo lo que estaba sintiendo. Y, sin embargo, esas conexiones que forjamos en la infancia siguen siendo la base de quién soy. Ellos me dieron un lugar al que pertenecer, incluso cuando no entendía del todo mi propio lugar en el mundo.

En ese aspecto Val siempre ha sido diferente. Es como si hubiera algo intangible en ella, algo que la hacía destacar incluso cuando éramos niños.

Mientras Karl siempre tenía un plan y Leopold era el alma de la fiesta, Val era... otra cosa. Era la que podía entrar en cualquier situación y, sin necesidad de alzar la voz, entender exactamente lo que estaba pasando. Cuando éramos pequeños, no lo veía de esa manera; simplemente asumía que Val era Val, y que ella siempre sabía qué decir o hacer. Pero ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta de lo especial que siempre ha sido, si a Leopold se le ocurría jugar con bloques, a Karl se le ocurría una determinada manera.de hacerlo mejor, pero Val… Ella ya estaba trayendo los bloques, antes de que concordamos algo.. 

A lo largo de los años, esa capacidad suya de leerme como un libro abierto se volvió algo natural. No importaba lo que estuviera pensando o sintiendo; Val parecía siempre un paso adelante y a mi me agradaba eso, sentía que había alguien que me entendía.

Cuando crecimos, esa sensación de que había algo "mágico" en ella solo se intensificó. Val no solo era inteligente, era brillante. Mientras yo luchaba por entender ciertos conceptos en mi juventud con etapas problemáticas. Ella los asimilaba con una facilidad que me hacía sentir pequeño. Pero nunca se jactaba de ello. De hecho, siempre encontraba la manera de explicarme las cosas de una forma que tenía sentido para mí, como si su inteligencia no estuviera completa hasta que pudiera compartirla con los demás.

En la secundaria, comenzamos a tomar caminos ligeramente diferentes. Aunque seguíamos siendo amigos cercanos, nuestras áreas de interés comenzaron a separarnos. Yo me inclinaba hacia las matemáticas y la física, mientras que Val parecía tener una afinidad natural por la medicina. En algún momento, se volvió obvio que su camino la llevaría más lejos que el mío, al menos en términos académicos.

Hoy en día, Val estudia medicina en una prestigiosa universidad, una de esas instituciones que solo acepta a los mejores de los mejores. Aunque tenga su contacto agregado en mi celular, no tenemos conversaciones actuales más que en los días festivos o en nuestros cumpleaños.. Ella sigue siendo Val, sigue entendiendo lo que pienso antes de que lo diga, pero a veces me pregunto si yo la entiendo a ella.

Lo que sí sé es que Val sigue siendo una parte fundamental de mi vida, aunque nuestras vidas hayan tomado direcciones distintas. Hay momentos en los que me pregunto qué habría pasado si hubiera tomado decisiones diferentes, si hubiera intentado seguirla en lugar de trazar mi propio camino. Pero pienso en su capacidad de afrontar los problemas ella sola, para brillar sin necesidad de que alguien más la sostenga.

Solo que no se si es eso lo que debería pensar, de ahí ella si hubiera preferido que estudie medicina con su compañía o que al menos hubiera intentado postular a su universidad, que lo veía como un reto muy difícil para mi.

Pensando en mi propio pensamiento, no puedo negar que es muy posible que sienta una atracción por Val, creo que si pudiera pedir un deseo instantáneo ahora mismo sería..: ¡Saber qué debería hacer respecto a Val!

Así... ya acabo de recordar. Mi recuerdo más antiguo no es con la señora Klein ni con Leopold, Karl o Val. Es con un niño que conocí cuando tenía cinco años.

No recuerdo su nombre, pero sí su rostro: serio, como si cargara con algo demasiado grande para su edad. Lo conocí en un parque al que solía ir con mis padres. Jugábamos juntos todos los días de verano, compartiendo secretos y risas como si nada pudiera separarnos.

Pero algo cambió. Un día, simplemente dejó de ir al parque. Nunca supe por qué. Ahora que pienso en ello, siempre tuve la sensación de que podría haber sido mi mejor amigo aparte de los que tengo ya en mi vida… ¿Cómo hubiera sido la vida sin mis amigos?

El sonido del teléfono rompió el hilo de mis pensamientos, sacándome de aquel viaje al pasado. Observé la pantalla: "Leopold". Sus llamadas siempre tenían un matiz inesperado, como si cada vez que decidiera marcar mi número, lo hiciera en el momento exacto para cambiar el rumbo de mi día.

-"¡Adam! Dime algo, ¿ya te estás quemando el cerebro pensando en cosas raras otra vez?"-
-Adam rió. "No exageres. Solo estaba caminando a casa."-
-"Sí, sí, claro. Seguro estabas descubriendo el sentido de la vida. Bueno, escucha, tengo una misión para ti. Mi mamá dice que quiere que pasen la Nochebuena con nosotros. Ya sabes cómo se pone de emocional en estas fechas. Dice que extraña a tu mamá, bla bla bla, familia y todo eso."

Adam sonrió, imaginando a Leopold siendo cómico con toda la familia unida. 

-"Eso suena bien, pero ¿tú Leopold? ¿Por qué pareces tan emocionado?"

-Creo que podríamos realizar muchos juegos entre todos. ¡Me avisas si es que se podrán!

-"Bueno, suena como un plan divertido. Le diré a mi familia, seguro estarán de acuerdo."

-"Genial. Y trae a tu hermana menor también. Mi mamá dice que es un genio con ese pan de navidad suyo. Aunque si me preguntas, creo que es solo su excusa para no cocinar tanto."-

-"¿Y tú? ¿Vas a cocinar algo?"-
 

-"¡Por supuesto que no! Yo soy el supervisor oficial del entretenimiento. Nos vemos a las seis. No llegues tarde eh."-

Adam colgó con una sonrisa. Llegó a casa justo cuando el cielo empezaba a oscurecer. Al abrir la puerta, fue recibido por el aroma a especias y cítricos. Su madre estaba en la cocina, y Sophie, su hermana menor, decoraba unas galletas navideñas.

"¡Mamá! Leopold llamó. Nos invitan a pasar la Nochebuena con ellos. Dice que su mamá quiere que estemos juntos."
"¿De verdad? Qué lindo. Me parece una gran idea," respondió su madre, limpiándose las manos con un paño.

"¿Qué hay de mí?" preguntó Sophie con entusiasmo, levantando la mirada de las galletas.

 
"Te quieren por tu famoso Christstollen. Al parecer, eres la estrella del menú."

Sophie sonrió con orgullo, a pesar de estar cubierta de harina. "Es que mi Christstollen es el mejor. Nadie puede superarlo, solo yo puedo hacerlo."

"¡Oye pero si es con mi ayuda!" exclamó su madre, fingiendo indignación mientras los tres reían.

Esa noche, después de terminar y organizar todo, Adam, Sophie, y su madre Martha subieron al auto de su padre Thomas. La nieve caía suavemente mientras las luces navideñas decoraban el camino hacia la casa de Leopold. Sophie estaba emocionada, con su Christstollen en las manos como si fuera un trofeo.

Adam, ¿avisaste que ya vamos en camino?" preguntó Martha, ajustándose el abrigo.

"Sí, mamá. Leopold dijo que ya nos están esperando”

"¿Crees que le guste a la tia?" preguntó Sophie, mirando a Adam.
"Estoy seguro de que le encantará. Y si no, seguro Leopold se lo come todo," respondió Adam con una sonrisa, arrancando una risa de su hermana.

Cuando llegaron, la casa de Leopold estaba llena de luces y adornos que competían con los del vecindario entero. Al abrir la puerta, el aroma a canela y leña inundó mis sentidos. La madre de Leopold apareció en el umbral, con un delantal salpicado de harina y los brazos extendidos. Abrazó a mamá con tanto entusiasmo que parecían hermanas reencontrándose después de años. "¡Finalmente juntos esta Navidad!" exclamó, su voz llena de genuina alegría.

-"¡Adam! ¡Sophie!" Leopold apareció con un gorro de reno muy cómico y auténtico. "Pensé que no llegarían. Vengan, ya tenemos todo listo."-

-Thomas se rió, diciendo: "Es tradición. No es Navidad hasta que Leopold hace una de las suyas."-

¡Martha! ¡Thomas! ¡Finalmente llegaron!" La mamá de Leopold, Anna. abrazó a su hermana con calidez, mientras Sophie saltaba del auto para enseñarle el pan navideño.

-"¡Mira lo que hicimos mamá y yo!"-

Anna tomó el pan y lo inspeccionó como si fuera una obra maestra. "Esto se ve increíble, Sophie. Definitivamente heredaste las habilidades de tu madre."

Martha sonrió, claramente orgullosa. "Bueno, no podía dejar que Sophie se quede sin aprender las recetas familiares."

La noche avanzó con risas, historias y un interminable desfile de comida. El padre de Leopold, Hans, un hombre de buen humor y risa fácil, estrechó la mano de Thomas. "¡Thomas! ¿Cómo va todo? Este año está terminando rápido, ¿verdad?"

"Demasiado rápido," respondió Thomas. "Aunque me alegra que podamos pasar estas fechas en familia, viendo a Adam y Leopold pasando la navidad juntos desde que eran bebés."

-”Sophie exclamó: !Y no te olvides de mi tio!” -Las carcajadas no faltaban-


Adam y Leopold se unieron para tratar de ganar un juego de adivinanzas navideñas, pero Sophie terminó derrotándolos con facilidad.

"¿Siempre ha sido tan buena?" murmuró Leopold, fingiendo indignación.
"Es un talento natural," respondió Adam con una sonrisa.

En algún momento de la noche, Sophie y la mamá de Leopold colocaron el Christstollen en el centro de la mesa. Todos lo probaron, y Sophie recibió una ovación que la hizo sonrojar.

"¡Karl debería estar aquí!" comentó Leopold de repente, mientras Adam servía más chocolate caliente.
"Sí, ¿Podríamos organizarlo con su familia?" preguntó Sophie.

"Suele estar en casa de sus abuelos," respondió Adam, sacando su teléfono. "Le voy a escribir ahora."

Leopold lo observó y dijo: "Deberíamos escribirle también a Val. ¿No crees que le gustaría saber que estamos juntos?"

Para Karl, Leoplold propuso algo sencillo, emotivo y cómico:

"Karl, no sabes cuánto nos has hecho falta hoy. Necesitábamos a alguien que cocine más postre. Feliz Navidad, amigo. El próximo año ya organizaremos algo todos juntos."

Para Val fue un tema diferente. Adam se tomó muchos segundos para pensar, mientras Leopold intentaba dictar algo ridículo. 

De pronto Adam recordó un día en la secundaria cuando, después de un examen particularmente complicado, Val se acercó y dijo: "Sabes, a veces pienso que deberías ser más duro contigo mismo... pero no demasiado. Ese equilibrio extraño es lo que te hace tú". Nunca supe si lo dijo como crítica o elogio, pero hasta hoy, sigo pensando en sus palabras.

Al final, decidió escribir solo por su cuenta:

"Feliz Navidad, Val. Aquí todo está tranquilo, aunque sin ti, falta algo. El próximo año tienes que estar aquí con nosotros. Tal vez me anime a cantar villancicos si prometes unirte."

Leopold intentó mirar el mensaje, pero Adam lo apartó rápidamente. Sophie solo sonrió, sospechando más de lo que dijo.

Después de enviar los mensajes, la familia de Adam se despidió de Leopold, y de sus tíos Hans y Anna, agradeciendo la cálida velada.
"Es siempre un placer tenerlos aquí," dijo Hans mientras abrazaba a Thomas. Anna prometió que el próximo año las recetas serían aún mejores.

En el auto de regreso, Sophie dormitaba apoyada en el hombro de Martha, mientras Thomas manejaba en silencio. Adam, con la vista perdida en las luces de la calle, pensó en los mensajes enviados y sonrió para sí mismo.

Al llegar a casa, apenas tuvieron fuerzas para cambiarse y acostarse. La fatiga del día los venció rápidamente, sin saber que en unas pocas horas, el mundo despertaría con un cambio inesperado.













CAPITULO II

Un día inesperado 


De pronto, el mundo entero pareció detenerse. En un instante, todas las personas, sin importar idioma, cultura o creencias, escucharon un mensaje en sus consciencias. Cada palabra resonó con claridad en el idioma y el entendimiento de cada individuo, como si la voz se hubiera adaptado específicamente para cada mente.

Desde la perspectiva de Adam, la experiencia fue desconcertante.
"De pronto, siento una voz que no está a mi costado izquierdo ni derecho... es como si estuviera dentro de mí. ¿Estoy en un sueño?" pensó, mientras sus pensamientos tambaleaban entre la confusión y la sorpresa.

La voz, serena pero firme, comenzó a hablar:
"Desde hoy, empieza el día de los deseos. Cada ser humano podrá expresar uno, y este será concedido..."

Adam permaneció inmóvil, con el corazón acelerado. El mensaje continuaba con palabras que no lograba interpretar del todo, como si lo rodearan y al mismo tiempo lo invadieran. Al despertar, todo le pareció demasiado real.




















































































-De casualidad sabes de alguien llamado Adam Drawde?

-Si

-¿Acaso las personas de este pueblo dicen que es un héroe?

-Si

-Conoces a alguien que haya ayudado?

-A mi




IDEAS DE PERSONAJES:

Adam Drawde:

Adam creció en un entorno modesto, en una familia católica y unida, donde el concepto de virtud se vivía en acciones simples y cotidianas: ayudar a un vecino sin esperar nada a cambio, escuchar antes de juzgar, y trabajar en uno mismo antes de criticar a los demás. Su educación no provino de instituciones prestigiosas ni de maestros famosos, sino de observar la naturaleza humana con curiosidad y empatía.

Desde joven, Adam sintió que la verdadera justicia no era algo que se proclama en voz alta, sino algo que debía vivirse a través de actos sinceros y genuinos. Nunca buscó destacar, y de hecho, evitaba activamente los escenarios donde pudiera ser glorificado. Prefería permanecer en las sombras, observando, aprendiendo y ayudando de manera silenciosa.

Cuando los deseos comenzaron a cambiar el mundo, Adam no pidió nada. No porque no tuviera necesidades o sueños, sino porque entendió que la calma es lo que faltaba en el mundo. En lugar de tomar un camino fácil, decidió dedicar su vida a guiar a otros, ayudándolos a comprender las consecuencias de sus deseos y cómo podrían encontrar el equilibrio sin sacrificar su humanidad.

Formó un grupo de aliados no porque quisiera liderarlos, sino porque entendió que su visión de la paz podía inspirar a otros. Sin embargo, a pesar de ser el fundador, Adam nunca fue el centro de atención. Para él, su rol era el de un guía que cultivaba la virtud en los demás, no el de un héroe que buscaba ser admirado, de hecho es el miembro del grupo “A por la Paz” menos famoso.


Val Lucy:

Es la fiel compañera del protagonista


Zeran Volar:

Miembro mas joven con 16 años, es fanatico de Soren y es considerado el hermano menor del grupo, 

Edad: 16 años.

Personalidad: Curioso, alegre y valiente, aunque algo ingenuo. Zeron idolatra tanto a Soren que al principio sus acciones son impulsadas más por la admiración que por sus propias convicciones. Sin embargo, a lo largo de la historia, comienza a encontrar su propio propósito y voz.

Habilidades: Tiene el poder de invocar y controlar criaturas mágicas. Estas criaturas reflejan su estado emocional y le permiten atacar, defender o incluso explorar lugares inaccesibles. A medida que crece emocionalmente, aprende a dominar este poder.

Alex Turop:

Alex es un genio de la informática. Aunque inicialmente trabaja solo, encuentra en Adam una visión de justicia única, la idea de la paz global, buscará toda información sobre Adam y contactara con el para unirse a su grupo


Soren Yrik:

Soren es el líder del grupo, un hombre cuyo poder es el fuego, llamado por la población como el “destructor del mal”.

Crecio.....

Su regla personal era clara: no usaría su poder para dañar injustamente a otros. A pesar de las tentaciones y la naturaleza destructiva de su habilidad, Soren mantenía la esperanza de que su fuego solo serviría para purificar el mal. 

Llegó a ser considerado como el humano con el mayor deseo de justicia, cuyo poder será útil para derrotar a Vyreth Helkor quien se suponía que era el asesino de las masacres en Francia.

Se unió al grupo con la condición que sería el líder, siente atracción por Val Lucy a la vez que tiene una amistad con los demás miembros así como respeto.

Sin embargo, su concepción de la justicia comenzaría a cambiar después de un enfrentamiento traumático con Fyniol Xenor, un villano oscuro y psicológicamente aterrador. Fyniol, quien posee el poder de manipular las mentes y transformar la realidad en un macabro espectáculo, lo derrotó sin piedad, dejándolo gravemente herido.

La humillación que Soren sufrió en esa batalla y el trauma psicológico que le causó Fyniol lo dejaron hospitalizado. Durante su recuperación, los recuerdos vívidos de la pesadilla que vivió durante el enfrentamiento lo acosaban constantemente, mientras la duda se sembraba en su mente. Soren comenzó a sentir que estaba atrapado en un circo de engaños, manipulado por fuerzas mayores que él no podía comprender.

Con el paso del tiempo, la esquizofrenia de Soren se intensificó. Su mente se tornó un campo de batalla, donde la razón y la locura chocaban constantemente. Empezó a desconfiar de todos, a dudar de su propia percepción de la realidad, y las voces en su cabeza le susurraban que su única opción era obtener más poder. En su búsqueda desesperada por restaurar el orden en el mundo, Soren se unió, sin darse cuenta a Kael Cioran, un lider cuyos ideales no eran tan nobles como los suyos, pero que prometían darle el poder que tanto anhelaba.

Al principio, Soren creía que estaba luchando por la justicia, pero a medida que se adentraba más en el grupo, fue perdiendo su identidad. Su sed de poder y su necesidad de sentirse seguro y en control lo consumieron lentamente. Lo que comenzó como un noble intento de hacer el bien se transformó en una obsesión por imponer su propia visión de la justicia, sin importar los métodos que tuviera que usar. Finalmente, Soren se convirtió en lo que siempre había temido: un hombre dispuesto a destruir todo a su paso en nombre de un ideal distorsionado.






Niva Solvani



 VILLANO 1

Dr. Cronis Altair:

Era un brillante científico especializado en bioingeniería y nanotecnología, aclamado por sus avances en la medicina regenerativa. Su mayor logro era su hija, quien era su padre y madre, Lyra, a quien consideraba su milagro. Para Cronis Altair, Lyra era su musa y razón de ser, su sonrisa iluminaba incluso los días más oscuros de su obsesión por desafiar los límites de la ciencia.

Todo cambió cuando Lyra, a la edad de 8 años, fue diagnosticada con una enfermedad devastadora: una forma extremadamente agresiva de cáncer degenerativo que afectaba todos sus órganos simultáneamente. Cada médico, cada tratamiento, cada esperanza fue aplastada por el implacable avance de la enfermedad. "No hay cura y nunca lo habrá", le dijeron. "Sólo queda tiempo." Pero el tiempo, para Cronis Altair, era un recurso que nunca se dio por vencido.


Cuando la voz celestial otorgó a cada ser humano un deseo,  Cronis Altair supo qué pedir: el dominio del tiempo. Con su nueva habilidad, fue capaz de detener y ralentizar la degradación del cuerpo de Lyra, dándose a sí mismo la oportunidad de salvarla. Sin embargo, sus conocimientos científicos por sí solos no eran suficientes; Lyra necesitaba trasplantes constantes para sobrevivir.

Inicialmente, Eryon comenzó buscando donaciones legales y voluntarias. Pero pronto comprendió que no había suficiente tiempo ni órganos compatibles para satisfacer las necesidades de su hija. Movido por el amor y la desesperación, cruzó una línea que nunca habría imaginado: comenzó a secuestrar personas y extraer sus órganos para prolongar la vida de Lyra.

Para justificar sus actos,  Cronis Altair se convenció de que las vidas que sacrificaba no eran comparables a la de su hija. "Un padre debería estar dispuesto a hacer cualquier cosa", se repetía. Sin embargo, la realidad era que con cada trasplante y cada asesinato, Lyra se aferraba a la vida, pero él se alejaba más de su humanidad.

El grupo liderado por Soren finalmente descubre las atrocidades cometidas por  Cronis Altair. Aunque reconocen que sus intenciones iniciales fueron nobles, saben que sus acciones han causado un daño irreparable. En una confrontación épica,  Cronis Altair utiliza su control del tiempo tanto como tecnología y armamento para enfrentarse al equipo, deteniendo sus movimientos, adelantándose a sus ataques y haciendo que el entorno juegue a su favor.

Durante la batalla, Soren logra desarmar su lógica con palabras tan contundentes como sus habilidades: "Si la vida de tu hija depende del sufrimiento de otros, ¿puedes decir realmente que la estás salvando? ¿O solo estás condenándola a cargar con tu monstruosidad?"

Finalmente, el grupo consigue neutralizar a  Cronis Altair, rompiendo su conexión con el tiempo y su capacidad para continuar salvando a Lyra. La tecnología que mantenía a su hija con vida comienza a fallar, y  Cronis Altair, derrotado, solo puede sostenerla mientras sus fuerzas se desvanecen.
En sus últimos momentos, Lyra, consciente de lo que su padre ha hecho, le susurra:
"Papá... no tenías que hacer tanto... no quería que otras personas murieran por mí. Solo bastaba que estuviéramos juntos… aunque fuera por un poco tiempo."

Con estas palabras,  Cronis Altair se rompe completamente. Su deseo, que alguna vez creyó ser un regalo, se revela como una maldición. No solo perdió a su hija, sino también su alma en el proceso.
Tras la muerte de Lyra,  Cronis Altair, devastado, se rinde ante el grupo de Soren. Aunque sabe que no hay perdón para lo que ha hecho, decide usar el conocimiento y su poder para ayudar a reparar parte del daño que causó, enfrentadose contra Kael. Aunque su papel en la historia culmina en tragedia, su sacrificio final ayuda a los protagonistas a avanzar en su misión de restaurar un equilibrio en el mundo.





VILLANO 2

Fynar Xelios: 

Es un villano psicológico cuyas acciones desafían la lógica moral y emocional. Su deseo fue "ser un bufón completamente por siempre", pero no en el sentido cómico. Para él, ser un bufón significa burlarse de todo, desde la vida hasta la muerte, transformando cada provocan sus acciones. Para Fynar, el valor de una vida se mide por cuán entretenida puede ser su destrucción.

Sus poderes reflejan su carácter: ilusiones inquietantes, hechizos desconcertantes y enfrentamiento en un espectáculo grotesco. No encuentra satisfacción en el asesinato por sí solo; lo que verdaderamente persigue es la emoción, la teatralidad y el caos que trucos crueles que manipulan la percepción de sus víctimas. Puede hacer que una persona vea a sus aliados como monstruos o convertir un lugar seguro en un laberinto interminable de horrores. No ataca directamente; prefiere observar cómo sus víctimas se destruyen a sí mismas en un espectáculo de desesperación.

Fynar lleva el traje de un bufón medieval, pero distorsionado: los colores brillantes están apagados, manchados de negro y rojo seco, y su máscara sonriente parece más un grito de agonía. Su risa, una mezcla de humor y locura, puede helar la sangre de cualquiera que la escuche.

En su retorcida filosofía, todo el mundo es su escenario, y todos los que habitan en él son su audiencia involuntaria, es completamente consciente de sus acciones, mas su inteligencia es solo siniestra.

No se sabe si hay redención para Fynar, pero aquellos que lo enfrentan deben tener cuidado: para él, la victoria no es hacer que el enemigo solo se rinda.

 

VILLANO 3 FINAL

Kael Cioran: 

Kael fue un destacado abogado que siempre había sido un hombre de lógica implacable. Su brillantez y su ética incorruptible lo llevaron a enfrentar los casos más oscuros: asesinatos atroces, redes de tráfico humano, y crímenes que la mayoría no soportaría investigar. Para él, la justicia no era solo una responsabilidad, sino un deber sagrado.

Después de que los deseos empezaron a transformar la realidad, su poca fe en la humanidad no pudo soportar más.

Pero incluso alguien tan frío como Kael no era inmune al amor. En medio de la corrupción y la brutalidad del sistema, había conocido a la jueza Maria Valth, una mujer cuya moralidad y fuerza de carácter rivalizaban con las suyas. Aunque nunca confesó sus sentimientos, trabajar junto a ella le dio una motivación que trascendía su labor cotidiana.

Todo cambió el día en que enfrentó el caso de un hombre que usó su deseo para cometer un crimen horrendo: asesinar a su esposa e hijos, solo para "liberarse de las ataduras familiares". Kael, enfurecido por la falta de humanidad, lo sentenció con toda la severidad que la ley permitía. Sin embargo, el hombre, lleno de odio y resentimiento, utilizó su segundo deseo en pleno juicio para acercarse a Lysandra. Ante los ojos de todos, la apuñaló con un cuchillo que apareció de la nada.



Kael llegó a la conclusión de que los deseos no eran el problema, sino la incapacidad de las personas para usarlos de manera responsable. Decidió que la única forma de salvar al mundo era eliminar la libertad de elección, erradicando la posibilidad de que alguien pudiera dañar a otro, incluso accidentalmente.

Kael no ve a los protagonistas como enemigos, sino como almas confundidas que aún no entienden su propósito. Les ofrece la oportunidad de unirse a él, pero cuando rechazan su visión, los considera una amenaza que debe ser neutralizada. Sus interacciones con ellos son intensas, llenas de debates filosóficos donde cada palabra busca socavar la moral de sus oponentes.


Comentarios